lunes, 30 de diciembre de 2013

El Hombre pixelado-Capítulo 5





Una vez en el interior de aquel enorme vientre, ante su asombro observa un gran número de cápsulas transparentes sobre pedestales, conteniendo cada una de ellas lo que parecen seres de otros mundos, tiempos y civilizaciones. Aún intenta  ordenar en su mente esta fantástica visión cuando  ante él  aparece  una especie de monje o sacerdote de algún extraño culto, llamándole la atención una especie de crucifijo que cuelga de su cintura.

El “monje” le va mostrando todas estas sorprendentes criaturas, las cuales lo observan desde sus pedestales con mayor o igual interés del que él muestra por ellas.
Después de la fascinación y desconcierto inicial, todo lo que ve le recuerda a una gigantesca sala de trofeos donde se muestran las mejores y más asombrosas piezas.



sábado, 14 de diciembre de 2013

El Hombre pixelado---Capítulo 4





Asombrado y confuso  se adentra  por  un  largo  pasillo  como si  estuviera  siendo  engullido por  una  garganta   enorme.

jueves, 12 de diciembre de 2013

El hombre pixelado---Capítulo 3












Ese día, el rutinario paseo matutino antes de encerrarse en la habitación y conectarse a su mundo virtual fue bastante diferente.

Entre las nubes aparece un objeto metálico muy parecido al que tantas veces había visto en innumerables comic y películas de ciencia ficción.

Solo que esta vez era real, tan real que estaba seguro que lo podría tocar con las manos...
Por fin se veía inmerso en una verdadera aventura y no la dejaría escapar.

miércoles, 11 de diciembre de 2013

El hombre pixelado--Capítulo 2




A este Hombre pixelado  le  apasiona la telequinesia, la radiestesia, la  telepatía , la ufología, el espiritismo, la ouja, la psicofonía, los poltergeist, es decir todo lo relacionado  con los fenómenos  paranormales, su vida es pura parapsicología.
El  día que  se dirige  al  Cortijo Jurado a investigar  unos  extraños  sucesos  relacionados  con unas  supuestas  apariciones  fantasmales  de  sus antiguos  moradores ; llamémosle  casualidad , pero el caso es que se encontró con un Ovni , el cual voló tan rápido que casi no le dio tiempo ni a verlo.
Al objeto volador parece que no le interesa ningún tipo de abducción sobre este tipo de Hombre pixelado, algo que a él sin duda le abría encantado.

lunes, 9 de diciembre de 2013

El hombre pixelado--Capítulo 1


Entre la especie de Hombre pixelado los hay  de numerosos tipos, están a los que les gusta la vida en el campo, a otros la vida junto al mar, pero los más comunes  son los sedentarios, los que se pasan la vida delante de un aparato conectado a Internet .
Unos  rehúyen la aventura, otros la buscan pero no la encuentran, sin embargo hay algunos que les aparece sin ni siquiera buscarla.
A este Hombre pixelado solo le interesa contemplar el mar, sentir la brisa marina, observar el verdor de las plantas  y sobre todo ver las nubes pasar.
El objeto volador es una añadidura, como un extra, está bien pero no va con el, no le interesa el stress, su sorpresa inicial da  paso a la duda, al fin y al cabo quien lo va  creer si estas cosas no existen…
¿Verdad?



jueves, 5 de diciembre de 2013

Perséfone



En la mitología griega, Perséfone  ‘la que lleva la muerte’ es hija de Zeus y de Deméter . La joven doncella, es raptada por Hades y se convierte en la reina del Inframundo, cuyo nombre no era seguro pronunciar en voz alta y a la que se referían como «La Doncella».

"Y él [Zeus] fue a la cama de la abundante Démeter, quien concibió a Perséfone, la de blancos brazos, robada por Hades del lado de su madre".

  Hesíodo

 Finalmente, Zeus  obligó a Hades a devolver a Perséfone, enviando a Hermes para rescatarla. La única condición que se puso para liberar a Perséfone fue que no probase bocado en todo el trayecto, pero Hades la engañó para que comiese seis ,o cuatro según las fuentes, semillas de granada, que la obligaban a volver cada año un mes por cada semilla.

domingo, 1 de diciembre de 2013

Caronte


En la mitología griega, Caronte era el barquero de Hades, el encargado de guiar las sombras errantes de los difuntos recientes de un lado a otro del río Aqueronte si tenían un óbolo para pagar el viaje, razón por la cual en la Antigua Grecia los cadáveres se enterraban con una moneda bajo la lengua. Aquellos que no podían pagar tenían que vagar cien años por las riberas del Aqueronte, tiempo después del cual Caronte accedía a portearlos sin cobrar.