domingo, 12 de enero de 2014

El hombre pixelado/ video completo



Entre la especie de Hombre pixelado los hay de numerosos tipos, están a los que les gusta la vida en el campo, a otros la vida junto al mar, pero los más comunes son los sedentarios, los que se pasan la vida delante de un aparato conectado a Internet . Unos rehúyen la aventura, otros la buscan pero no la encuentran, sin embargo hay algunos que les aparece sin ni siquiera buscarla. Hay hombres pixelados que solo les interesa contemplar el mar, sentir la brisa marina, observar el verdor de las plantas y sobre todo ver las nubes pasar. El objeto volador es una añadidura, como un extra, está bien pero no va con el, no le interesa el stress, su sorpresa inicial da paso a la duda, al fin y al cabo quien lo va creer si estas cosas no existen... ¿Verdad?

 A otros hombres pixelados le apasiona la telequinesia, la radiestesia, la telepatía , la ufología, el espiritismo, la ouja, la psicofonía, los poltergeist, es decir todo lo relacionado con los fenómenos paranormales, su vida es pura parapsicología. El día que se dirige al Cortijo Jurado a investigar unos extraños sucesos relacionados con unas supuestas apariciones fantasmales de sus antiguos moradores ; llamémosle casualidad , pero el caso es que se encontró con un Ovni , el cual voló tan rápido que casi no le dio tiempo ni a verlo. Al objeto volador parece que no le interesa ningún tipo de abducción sobre este tipo de Hombre pixelado, algo que a él sin duda le abría encantado.

 Ese día, el rutinario paseo matutino antes de encerrarse en la habitación y conectarse a su mundo virtual fue bastante diferente. Entre las nubes aparece un objeto metálico muy parecido al que tantas veces había visto en innumerables comic y películas de ciencia ficción. Solo que esta vez era real, tan real que estaba seguro que lo podría tocar con las manos... Por fin se veía inmerso en una verdadera aventura y no la dejaría escapar.

 Asombrado y confuso se adentra por un largo pasillo como si estuviera siendo engullido por una garganta enorme.

 Una vez en el interior de aquel enorme vientre, ante su asombro observa un gran número de cápsulas transparentes sobre pedestales, conteniendo cada una de ellas lo que parecen seres de otros mundos, tiempos y civilizaciones. Aún intenta ordenar en su mente esta fantástica visión cuando ante él aparece una especie de monje o sacerdote de algún extraño culto, llamándole la atención una especie de crucifijo que cuelga de su cintura. El "monje" le va mostrando todas estas sorprendentes criaturas, las cuales lo observan desde sus pedestales con mayor o igual interés del que él muestra por ellas. Después de la fascinación y desconcierto inicial, todo lo que ve le recuerda a una gigantesca sala de trofeos donde se muestran las mejores y más asombrosas piezas.

Narciso del Rio