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miércoles, 2 de marzo de 2022

El banquete

 



 Después de tanta hambre como pasó en los últimos días, al fin el solitario cuervo encontró un plato de su agrado. Nada de frutos silvestres, se acabó el régimen vegetariano, era un plato hecho para él. Se trataba de una hermosa cabeza de carnero, con solo un par de días muerta, estaba lo que se dice en su punto. Los pequeños trozos de carne pegada al cráneo serían el aperitivo, para así abriendo pico.

El aroma era delicioso, la textura exquisita y el sabor… ¡ay el sabor!, el sabor era de alta cocina.

Arduo trabajo le costó llegar hasta el cerebro, el gran plato. Lo comió deleitándose. Comió tanto que apenas pudo levantar el vuelo para posarse en una pequeña atalaya donde asentar tan grata comida, al mismo tiempo que vigilaba el sabroso postre. Un postre muy gelatinoso; su preferido: los ojos.  

                                         

lunes, 28 de febrero de 2022

La máscara



 En el gran salón de la casa se hallaban los más selectos invitados. Celebraba un gran baile de máscaras. Los disfraces eran de lo más grotesco. La música de la orquesta fluía sin cesar, en medio de palabras, risas y carcajadas. El alcohol era el rey que animaba la fiesta y el baile era el complemento perfecto.
 Ocultando sus verdaderas intenciones y deseos todos los participantes se sentían protegidos y seguros  escondidos tras las máscaras.

En aquella vorágine todo era alegría y diversión, hasta que suena un terrible grito procedente del jardín y de inmediato se produce un gran silencio entre la multitud, entregada hasta ese momento a la fiesta. Los más cercanos al jardín corren hacia él y encuentran a una mujer muy pálida, terriblemente asustada, con lágrimas en sus mejillas y las ropas de su disfraz desgarradas. Sollozando les indica una dirección hacia un sendero. En tan solo unos minutos encuentran a un personaje de lo más siniestro sentado tranquilamente en un banco.

Una vez conducido al salón del baile, es rodeado por todos los participantes a la fiesta, mostrándose  impacientes por desvelar lo antes posible la identidad de quien se oculta tras esa máscara blanquecina y cadavérica.

Nadie se atreve a dar el primer paso y quitarle su grotesca máscara. Mientras tanto aquella figura de pesadilla, toda vestida de negro, permanece impasible.

Es cuando aparece el anfitrión y decidido pone sus manos en la cara e intenta arrancarle la máscara, pero no lo consigue, lo intenta de nuevo, pero nada, no hay forma de desprenderla, en ese momento todos retroceden angustiados, comprendiendo que máscara y cara son la misma cosa.


Narciso del Río  

jueves, 14 de enero de 2016

El huerto (cuento macabro)

El tío Gonzalo vivía al final de un pequeño pueblo, frente al cementerio.
Nadie entraba en su viejo caserón, sus puertas y ventanas estaban siempre cerradas.
Era un hombre viejo, muy alto y fornido, con el pelo gris y su cara surcada de arrugas.
En su boca jamás nadie vio una leve sonrisa.
La huerta que había detrás de su casa estaba llena de árboles frutales, y a comienzos del verano de sus ramas colgaban excelentes frutos, los más grandes y sabrosos de todos aquellos campos que rodeaban al pueblo.
Mis amigos y yo no podíamos aguantar la tentación y nos adentrábamos en su huerto a robarle algunas frutas, pero siempre con el miedo a flor de piel, por el pánico que nos producía el tío Gonzalo si nos descubría allí.
Yo hoy, con el paso de los años, creo que sus frutos eran los más sabrosos y más grandes, porque los árboles eran abonados con los huesos de los muertos que él se encargaba de enterrar. Enterrar dos veces primero en la correspondiente tumba y más tarde en su frondoso huerto.
 Los vecinos cando visitaban el cementerio solo estaban ante unas tumbas vacías, el verdadero cementerio se había trasladado al huerto del tío Gonzalo.

 Narciso del Río


lunes, 11 de enero de 2016

La rana y el zarzal

Las manos de mi hermana me enjabonaban todo el cuerpo, yo estaba allí desnudo en la bañera y ella me frotaba más y más casi hasta hacerme sangrar. Yo sufría ella reía.
Me vistió con mis mejores ropas. Me sentía muy a gusto y feliz.
Salí muy deprisa, casi corriendo. Y cuando llegué a la otra orilla del pueblo, ya estaban allí todos mis amigos, también con sus mejores galas; pero yo me sentía el más bello y guapo del lugar.
Al borde de la carretera vi una hermosa rana. Quería tener su fresca panza sobre mi mano y mirar los dibujos de su piel.
Cuando quise atraparla, la rana saltó y yo caí tras ella por el barranco a un zarzal.
De allí salí con  el cuerpo arañado y mi hermosa ropa destrozada.
Todos estaban asombrados, yo, el más bonito y bello, por una simple rana acabé casi devorado por un zarzal.

 Narciso del Río


jueves, 7 de enero de 2016

La higuera y la oropéndola



En un barranco rodeada de arbustos espinosos se distinguía el verde intenso de una viejísima higuera.

El estrecho camino que llegaba hasta ella estaba siendo invadido por las plantas de largas púas, apenas se podía pasar por él para llegar hasta los deliciosos frutos.

Un viejo labrador se afanaba en luchar contra los amenazantes espinos, pero cada vez que cortaba alguno, este se desprendía de sus incontable semillas, las cuales volverían a germinar en cuanto cayeran las primeras lluvias. El trabajo era agotador y el viejo desistió en su lucha. Ya no podría comer más los sabrosos higos.

La higuera fue poco a poco sucumbiendo, devorada por un ejercito de largos y blancuzcos aguijones.    

Sus últimos y apreciados frutos fueron picoteado por una brillante y alegre oropédola, que después esparcirá sus semillas por lejanos lugares de la Tierra.            


Narciso del Río






domingo, 27 de enero de 2013

La amante de la muerte



Sobre la mesa hay una botella de vodka, un vaso medio lleno y un gran sobre.
Una mujer da un trago del vaso, coge el sobre y al abrirlo caen los trozos de una foto al suelo.
Reconstruye la foto y ve que es su propia cara.
Su mirada se fija en la foto de un hombre que hay sobre un mueble. Mira esta foto con apatía e  indiferencia.
Bebe lo que queda del vaso y lo vuelve a llenar.
Se acerca hacia la foto del hombre y esboza una leve sonrisa, la lleva  hacia sus labios besándola, como si se despidiera de un amigo para siempre.  La vuelve a mirar indiferente, golpeándola segundos más tarde contra la mesa, rompiendo el cristal que la cubre.
La foto del hombre termina uniéndose en el suelo sobre la de la mujer
Después de  beber  nuevamente del vaso  su mirada se pierden algún punto de la habitación, mientras uno de sus pies aplasta la foto del hombre, llegando a cortarse con alguno de los cristales del marco, aunque  su cara no muestra la menor expresión de dolor.

La mujer decide darse una ducha, comienza a quitarse la ropa y abre la llave del agua.
El cuarto de baño se llena de una espesa niebla procedente del vapor.
El agua cae sobre ella, cuando durante breves segundos cree distinguir através del vapor la figura de una persona.
Sin embargo continúa duchándose  sin ninguna inquietud.
Después de la ducha la mujer va a su dormitorio y decide  vestirse, eligiendo cuidadosamente sus mejores prendas. Ya vestida, ante el espejo empieza a peinarse y más tarde se maquilla los ojos, labios y uñas.
Se sirve un nuevo vaso de vodka; abre un cajón, sacando un frasco de pastillas y tragándoselas prácticamente todas da un largo trago del vaso.
En la puerta de la habitación  cree distinguir de nuevo la figura indefinida de una persona que parece estar esperando.
La mujer se dirige muy despacio hacia la cama y dejándose caer  en ella  abre los brazos esperando que por fin se acerque La Muerte a poseerla.


Narciso del Río

The Cranberries - Italy 1999 Live