domingo, 27 de enero de 2013

La amante de la muerte



Sobre la mesa hay una botella de vodka, un vaso medio lleno y un gran sobre.
Una mujer da un trago del vaso, coge el sobre y al abrirlo caen los trozos de una foto al suelo.
Reconstruye la foto y ve que es su propia cara.
Su mirada se fija en la foto de un hombre que hay sobre un mueble. Mira esta foto con apatía e  indiferencia.
Bebe lo que queda del vaso y lo vuelve a llenar.
Se acerca hacia la foto del hombre y esboza una leve sonrisa, la lleva  hacia sus labios besándola, como si se despidiera de un amigo para siempre.  La vuelve a mirar indiferente, golpeándola segundos más tarde contra la mesa, rompiendo el cristal que la cubre.
La foto del hombre termina uniéndose en el suelo sobre la de la mujer
Después de  beber  nuevamente del vaso  su mirada se pierden algún punto de la habitación, mientras uno de sus pies aplasta la foto del hombre, llegando a cortarse con alguno de los cristales del marco, aunque  su cara no muestra la menor expresión de dolor.

La mujer decide darse una ducha, comienza a quitarse la ropa y abre la llave del agua.
El cuarto de baño se llena de una espesa niebla procedente del vapor.
El agua cae sobre ella, cuando durante breves segundos cree distinguir através del vapor la figura de una persona.
Sin embargo continúa duchándose  sin ninguna inquietud.
Después de la ducha la mujer va a su dormitorio y decide  vestirse, eligiendo cuidadosamente sus mejores prendas. Ya vestida, ante el espejo empieza a peinarse y más tarde se maquilla los ojos, labios y uñas.
Se sirve un nuevo vaso de vodka; abre un cajón, sacando un frasco de pastillas y tragándoselas prácticamente todas da un largo trago del vaso.
En la puerta de la habitación  cree distinguir de nuevo la figura indefinida de una persona que parece estar esperando.
La mujer se dirige muy despacio hacia la cama y dejándose caer  en ella  abre los brazos esperando que por fin se acerque La Muerte a poseerla.


Narciso del Río

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