sábado, 9 de enero de 2016

La fuente de las palomas (cuento de terror)






Al final de la loma, antes de llegar al Camino Real, se encontraba la única fuente donde saciar mi sed.

Los sedientos jérguenes casi devoraban a la llamada Fuente de las Palomas.
Un estrecho camino nos conducía a ella y a su menguante caudal. Un  par de gotas de agua formaban un pequeño charco.
 Los arbustos con sus largas agujas, solo deseaban succionar la escasa agua.

Con los labios resecos del largo camino,  me adentre en el estrecho sendero.
Los plateados aguijones intentaban arañar mi sudorosa  piel. Al final bajo una gran roca se encontraba el exiguo manantial.  Avispas revoloteaban.
Sorbí con avidez la poquísima agua.

Al salir, vi un gran perro negro con su jadeante boca entreabierta. Esperaba su turno para beber.
No pudo apagar su sed yo me había adelantado.

A escasos metros del camino Real  unos largos colmillos  se abalanzaron sobre  mi garganta.
 El oscuro animal  saciaría su sed por fin con mi sangre.


Narciso del Río








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